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martes, 28 de abril de 2015

El móvil mágico

Cuenta una leyenda que el primer móvil que se inventó fue robado por un ingeniero que lo modificó e hizo que el teléfono adquiriera el alma de un superhéroe.

Esta historia empieza una mañana a las 10:00 A.M.

-¡¡¡Gabriel levántate ya!!! -exclamó la madre.
-¡Ah! ¡Qué susto! -dijo  Gabriel
-¡Venga! ¡Que llegas tarde al instituto!
-Voy… -respondió Gabriel

Gabriel era un niño muy aplicado aunque envidiaba un detalle que todos tenían menos él, un móvil. En el instituto todos se pedían sus números de teléfono, se mandaban mensajes, fotos… Resumiendo, lo que se hace con los móviles. Cuando le pedían su número él decía que no se acordaba; mentía. Cada día decía a sus padres que le dieran uno.

Después de una semana…

-Gabriel, tú madre y yo lo hemos pensado. -dijo el padre.
-Sí, te hemos comprado un móvil. -añadió la madre.
-¡BIEN! ¡Gracias papá! ¡Gracias mamá! -exclamó Gabriel.
-El móvil está en la mesa, cógelo. -dijo el padre.
-Vale. -respondió Gabriel.

(Gabriel cogió el móvil)

-Pero este móvil… es antiguo…, bueno me vale, ¡Gracias! -dijo Gabriel.
-Es antiguo, pero es especial. -le susurró el padre.

Gabriel llevaba el móvil a todos los sitios, le  encantaba. Por fin chateaba, hablaba y mandaba fotos a sus amigos.

Pero un día…

-¡Le voy a enseñar mi nuevo móvil a mi tía! -exclamó Gabriel.

(Gabriel pasando por el paso de cebra)

¡Un coche estaba a punto de atropellarle! Pero, de repente…

Tirin Tirin Tirin Tirin Tirin Tirin

-Anda un nuevo mensaje. -pensó Gabriel

(Gabriel se paró a leer el mensaje)

¡Y el coche le pasó rozándo!
Gabriel no se dio cuenta de que el móvil le había salvado, pero al cabo de unas semanas se dio cuenta, cuando le iba a caer un bloque de piedra y el móvil sonó sin haber llegado ningún mensaje ni llamada, y se paró de nuevo y esquivó el bloque.

Cuando Gabriel se hizo mayor, se lo regalo a su hijo Pablo. Diciéndole:
-Guarda este móvil muy bien y no dejes que nadie te lo quite.
-¿Por qué papá? ¡Pero si es un móvil muy antiguo!  –dijo Pablo
-Porque tiene un don muy especial. -respondió el padre.

-No solo sirve para llamadas y mensajes… sino que para ti será como un ángel de la guarda que te avisará cuando estés en peligro. Aunque se rían de ti por su aspecto sólo tú sabrás su secreto…

Pedro Rodríguez Martín 1º E.S.O. E

jueves, 19 de marzo de 2015

El río de crema

La cocinera del pueblo hacía todo tipo de pasteles de distintos sabores, tamaños y colores. Todo el mundo le pedía su deliciosa tarta de arándanos. Un día fue al bosque en busca de arándanos para una tarta que le había encargado una ciudadana, cuando al lado de unos arbustos, en medio del bosque, se encontró a un niño, lo cogió y lo cuidó como si fuera suyo.

Lo llamó Alejandro.

Alejandro creció como un niño más en el pueblo de la crema, conocido por el famoso río de la crema, según la leyenda....

Una noche, Alejandro le pidió a su madre que le contara una historia como todas las noches. La madre comenzó:

-Alejandro, el cuento de hoy es sobre la leyenda del “Río de la crema”. Cuando era pequeña, mi abuela hacía los mejores pasteles de todo el pueblo y casi de todo el mundo, todos venían a por esos deliciosos pasteles. Mi abuela tenía una receta especial que solo sabía ella. Todas las noches mi abuela iba al bosque en busca de crema.
-¿Y de dónde sacaba la crema?
- Ya lo verás... Continuaré... Detrás de unos arbustos y unos cuantos matorrales había un río, el río de la crema. Esa crema nacía en invierno, de los copos de nieve. Todos los inviernos cogía un buen saco de crema.
-Mamá ¿el río de la crema sigue allí?
-No lo sé.
-¿Podemos ir a averiguar? ¡Estamos en invierno!
-De acuerdo, sigue el camino del bosque a los arándanos, después detrás de dos matorrales está el río. Si está, trae un saco lleno de crema.

Alejandro emprendió el camino con las instrucciones de su madre. El joven llegó al río y como le dijo su madre llenó un saco. Volvió a casa y le dijo a su madre que había seguido sus pasos y que lo encontró. Entonces desde ese día la madre de Alejandro hacía los pasteles con esa crema.

Valentina Coretti D´Agostino, alumna de 1º de E.S.O. E.